La Generalitat de Catalunya suspenderá las licencias de obras que se estén tramitando en el litoral de la Costa Brava. A la espera de la ratificación por parte de la Comissió d’Urbanisme de Girona durante el día de hoy, se aprobará una moratoria que impedirá la construcción a menos de 500 m2 del mar en la zona que va de Portbou a Blanes, toda la Costa Brava.

Esta medida fue anunciada ayer durante un acto en l’Ateneu Barcelonès organizado por la plataforma ecologista SOS Costa Brava y en la que Agustí Serra, secretario de Hábitat Urbano y Territorio de la Generalitat, anunció que “la comisión hará una suspensión, una moratoria. Una primera moratoria de toda la franja de 500 metros del litoral entre Portbou y Blanes de todo lo que son suelos que están en suelo urbano consolidado, en suelo urbano no consolidado y suelo urbanizable”.  Esta moratoria tiene como objetivo paralizar temporalmente (la moratoria sólo se aplicará durante un año) algunos proyectos y someterlos antes de la aprobación del Plan Director Urbanístico para la revisión de sectores no sostenibles en el litoral gerundense. Este nuevo PDU prevé evaluar todos aquellos suelos que se podrían urbanizar, proponiendo en algunos casos soluciones más sostenibles y en muchos de ellos desclasificándolos para proteger el litoral de masificación urbanística.

De momento, con el anuncio de la moratoria y a la espera del nuevo PDU, están en el aire hasta unos 250 proyectos de edificación en hasta 22 municipios, que podrían convertirse en 30.000 viviendas nuevas,muchas de ellas dirigidas al mercado de lujo. Según la plataforma SOS Costa Brava, la moratoria afectará seguro a los proyectos de Sa Guarda, en Cadaqués; Cala Morisca, en Tossa de Mar; Roses 2, en Llançà; y Aiguafreda, en Begur. También en la zona de Palafrugell se paralizarán tres proyectos: en Cap-Roig, en Llafranc y en Aigua Xelida. Precisamente en este último emplazamiento, en la cala, considerada una de las más bonitas de la Costa Brava, se hizo la semana pasada una tala de 700 árboles  sin permiso y sin avisar. Este hecho es el que puso en alerta a la plataforma ecologista y la que ha acelerado el trámite de la moratoria. Uno de los portavoces de la organización ecologista (creada en agosto y la cual  agrupa 21 entidades ecologistas), Eduard de Ribot concluye que “No se puede sacrificar más territorio de la costa Brava por crecimientos urbanísticos que ni siquiera son para primera residencia, sino para pasar un mes del año”.